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Gonzalo Sanfelippo: “La matrícula inmobiliaria es una garantía para las familias bonaerenses”

Así lo expresó el martillero público, corredor de comercio y titular de Sanfelippo Propiedades, quien celebró el retiro del proyecto y advirtió sobre los riesgos que hubiera implicado avanzar en una desregulación de estas características.
El retiro del proyecto de ley que pretendía desregular la actividad inmobiliaria en la Provincia de Buenos Aires fue recibido con alivio por todo el sector profesional. La iniciativa, impulsada por legisladores de La Libertad Avanza, proponía modificar el régimen vigente del corretaje inmobiliario, debilitando herramientas esenciales de control, responsabilidad y protección para los consumidores.
En un mercado donde están en juego la vivienda, el ahorro, la inversión y el patrimonio familiar, la intervención de profesionales formados, matriculados y sujetos a control institucional no constituye un privilegio sectorial: representa una garantía para la sociedad.
Así lo expresó Gonzalo Sanfelippo, martillero público, corredor de comercio y titular de Sanfelippo Propiedades, quien celebró el retiro del proyecto y advirtió sobre los riesgos que hubiera implicado avanzar en una desregulación de estas características.
“Este proyecto partía de un diagnóstico equivocado. Presentaba la regulación como un obstáculo, cuando en realidad es una herramienta de protección. La matrícula profesional y el control de los colegios inmobiliarios no existen para beneficiar a los corredores; existen para cuidar a quienes compran, venden o alquilan una propiedad”, afirmó.
La actividad inmobiliaria exige formación específica, responsabilidad profesional, matrícula habilitante y fiscalización permanente por parte de los colegios correspondientes. Ese sistema permite identificar a los responsables de cada operación, prevenir abusos, canalizar reclamos, investigar irregularidades y sancionar conductas indebidas.
Para Sanfelippo, debilitar ese esquema hubiera significado un grave retroceso. “Cuando se eliminan controles en una actividad donde una familia puede poner en juego los ahorros de toda su vida, los riesgos aumentan. No hablamos de una operación menor, sino de hogares, alquileres, inversiones, proyectos familiares y patrimonio. Menos controles nunca significan más seguridad para la gente”, remarcó.
El titular de Sanfelippo Propiedades señaló que las consecuencias de la informalidad ya se observan en distintas modalidades de fraude que afectan al mercado inmobiliario.
“Aun existiendo controles, recibimos consultas de personas que fueron víctimas de engaños. Hay delincuentes que se hacen pasar por propietarios, publican inmuebles que no les pertenecen, toman fotografías reales de internet y solicitan reservas o señas para supuestas visitas. Luego desaparecen con el dinero”, explicó.
También advirtió sobre las estafas vinculadas a alquileres temporarios, una problemática cada vez más frecuente.
“Muchas familias reservan una propiedad para vacacionar creyendo que están contratando legítimamente. Pagan por adelantado, recorren cientos de kilómetros y al llegar descubren que el inmueble no existe, no estaba disponible o fue ofrecido de manera fraudulenta. Son situaciones muy dolorosas, con pérdidas económicas y un enorme impacto emocional”, agregó.

El rol del corredor matriculado y los colegios profesionales
En ese sentido, Sanfelippo remarcó que el corredor inmobiliario matriculado cumple una función social clave al ordenar, verificar, asesorar y brindar seguridad en operaciones de enorme trascendencia para las personas.
“El corretaje inmobiliario profesional no se limita a acercar partes. Un corredor matriculado verifica documentación, detecta inconsistencias, acompaña el proceso, aporta conocimiento técnico y brinda seguridad jurídica. Detrás de cada profesional matriculado hay formación, responsabilidad, ética y una institución que controla su desempeño. Eso protege a los ciudadanos”, destacó.
Asimismo, destacó el rol de los colegios inmobiliarios como organismos clave para garantizar la transparencia en el ejercicio profesional.
“Los colegios inmobiliarios no son estructuras burocráticas. Son instituciones creadas para controlar el ejercicio de la profesión, promover la capacitación permanente, recibir denuncias, investigar irregularidades y sancionar malas prácticas. Cuando esos mecanismos se debilitan, la sociedad queda más expuesta y los consumidores pierden herramientas de protección”, sostuvo.
Sanfelippo también rechazó la idea de que regulación y modernización sean conceptos opuestos.
“Estamos a favor de la tecnología, de la digitalización y de la simplificación de trámites. Pero modernizar no es desproteger. Modernizar es mejorar procesos, agilizar gestiones y elevar estándares. No es eliminar controles que resguardan a las familias”, señaló.
Para el referente inmobiliario, el proyecto avanzaba en sentido contrario a las necesidades reales del mercado y de los consumidores.
“En un mundo que exige cada vez más transparencia, trazabilidad y seguridad en las operaciones inmobiliarias, debilitar la matrícula profesional y el control institucional hubiera sido un retroceso enorme. La sociedad necesita más garantías, no menos”, expresó.
Finalmente, consideró que el retiro de la iniciativa evitó que la Provincia de Buenos Aires avanzara hacia un modelo con menores resguardos para los ciudadanos.
“Cuando una persona compra una vivienda, alquila un inmueble o realiza una inversión inmobiliaria, está poniendo en juego años de esfuerzo, trabajo y ahorro. Defender la matrícula profesional, el control de los colegios y el ejercicio responsable del corretaje inmobiliario es defender la transparencia, la seguridad jurídica y el patrimonio de las familias. Por eso celebramos que este proyecto haya sido retirado”, concluyó.







